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La pesadilla del Gusano Barrenador golpea a Centroamérica

La región superó la crisis que dejó la enfermedad en los noventa, pero ahora los casos rondan los 700 en personas y 110 mil en animales en menos de un año. El cambio climático influye en la proliferación de la enfermedad.

La historia nuevamente se repite. Esta vez con mayor impacto y una larva más resistente. Honduras reportó los primeros animales afectados por Gusano Barrenador del Ganado (GBG) en septiembre de 2024, pero en Centroamérica el impacto se ha extendido con miles de infestaciones en Panamá, Costa Rica y Nicaragua.

Los últimos en identificar parásitos en animales y, lastimosamente, también en declarar emergencia zoosanitaria fueron Guatemala, El Salvador y Belice. Eso ocurrió en el último cuatrimestre de ese año.

La propagación de la enfermedad causó alarma a nivel regional, en medio de un contexto marcado por la ausencia de recursos estatales, regímenes autoritarios como El Salvador y Nicaragua que mantienen un control sobre la información oficial, además de la cita electoral de este año en Honduras, donde habrá elecciones presidenciales a finales de noviembre. El cambio climático también es otro de los factores.

Poco a poco, en medio de la pobreza y sistema democráticos débiles, Centroamérica regresó a una epidemia que habían erradicado en la década de los 90: la larva de la mosca Cochliomyia hominivorax, mejor conocida como gusano barrenador.

La mosca (de tonos verde y azul metálico) ha dejado más de 110 mil casos en animales. Regresó más resistente, burlando todas las medidas que las autoridades habían utilizado para exterminarla hace más de 30 años. No solo deposita sus parásitos en bovinos.

También lo hacen en otros animales de sangre caliente como los perros. Lo más dramático es que se comenzaron a detectar casos en humanos en 2025. Hasta el cierre de septiembre, Centroamérica registraba más de 700 casos de personas afectadas, según este especial publicado por un equipo periodístico transnacional formado por EL HERALDO y Mala Yerba

Ganado afectado por gusano barrenador
Honduras registra más de 110 mil casos de gusano barrenador en animales. El ganado es el más afectado, pero también hay casos en perros, gatos y otras especies.

Pero el número con seguridad es mayor, porque en algunos países la última actualización oficial era de agosto. Otros en los primeros días de octubre. A eso hay que sumar también las denuncias de subregistro.

El impacto de la enfermedad ha sido mortal. La larva se alimenta del tejido vivo de los animales y seres humanos hasta provocar cavidades profundas, infecciones, estrés, dolor y pérdida de apetito.

De acuerdo con la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) de Honduras, en los animales puede reducir la producción de carne, cuero y leche. Además, pueden morir si las heridas no se tratan.

En las personas, en cambio, las lesiones dermatológicas pueden acompañarse de adenopatías regionales (inflamación y aumento de los ganglios linfáticos) y síntomas sistémicos (letargo, insomnio, irritabilidad, anorexia y fiebre).

"Los casos muy avanzados pueden complicarse con una sobreinfección bacteriana de las heridas, mutilación por destrucción de hueso y cartílago, signos meníngeos y pérdida de funciones sensoriales como la audición y la vista", advirtió la Secretaría de Salud en el documento "Lineamientos para la vigilancia epidemiológica, manejo clínico y prevención de miasis por gusano barrenador en Honduras".

Contexto regional

El impacto en los seres humanos

Honduras es uno de los países de Centroamérica con menos casos de gusano barrenador en animales, pero es el primero con más reportes en humanos.

Los registros oficiales muestran que Panamá contabilizó más de 49,500 animales infectados; Costa Rica, por su parte, sumaba 23,675 casos; Nicaragua superaba los 19,600 y El Salvador 4,131. Los registros del Servicio Nacional de Sanidad e Inocuidad Agroalimentaria (Senasa) indican que se reportan 2,155 animales enfermos en Honduras.

Guatemala contabiliza 2,123. En el caso de humanos, Centroamérica registraba centenares de afectados. Honduras encabeza la lista con más reportes (registraron 192 afectados, aunque las autoridades aceptan un subregistro porque solo en el Hospital Escuela hay más 50 casos), seguido de Panamá y Nicaragua, donde se contabilizan 161 y 124 personas afectadas, respectivamente.

En Guatemala, que comparte fronteras con México, ya se cuentan 94 personas afectadas, mientras que suman 75, al menos hasta septiembre, en Costa Rica.

El Salvador es el país con menos casos de gusano barrenador registrados, aunque Iván Solano Leiva, presidente del Colegio Médico de El Salvador, advirtió que “el registro oficial no está actualizándose en tiempo real, y eso genera dudas sobre cuántos casos más podrían no estar contabilizados”. Todo apunta a un subregistro, según otras fuentes consultadas a nivel local.

Para contrarrestar la enfermedad en Centroamérica, el IICA, un organismo especializado en agricultura del sistema interamericano cuya sede central está en Costa Rica, destinó 250,000 dólares en febrero.

“Es una enfermedad endémica que está en todo el continente y que requiere más inversión, más vigilancia, más capacitación y más institucionalidad. Se trata de un enemigo muy fuerte, que afecta la calidad de vida de nuestros productores ganaderos y amenaza nuestras exportaciones”, comentó en un comunicado oficial Manuel Otero, director general del IICA.

Otero aseguró que el dinero se destinaría para fortalecer las campañas de comunicación, sensibilización y educación sanitaria, así como la notificación y reporte de casos. También habló de la compra de kits de muestreo y productos de curación autorizados para garantizar una respuesta más efectiva en la región.

Se desconoce cómo fue distribuido este dinero en los países afectados, pero las autoridades y también los ganaderos aseguraron que la respuesta en Honduras se basa en campañas informativas, así como capacitación. El tratamiento y los demás costos corren por cuenta de los dueños de animales.

Emilio Aguilar, director general de Senasa, destacó que una parte de la estrategia para combatir la enfermedad en Honduras es el funcionamiento de siete puestos de control y tres corrales de inspección para revisar el ganado en tránsito y evitar que animales infectados trasladen la enfermedad a otras regiones.

Además, la capacitación continúa al sector ganadero para identificar, tratar y prevenir la enfermedad, la distribución de larvicidas a productores que reportan casos sospechosos para contener el gusano barrenador del ganado.

“El ganadero ha aprendido a actuar, a curar sus animales y a notificar, cuando es necesario, lo que ha ayudado a contener la enfermedad”

— Emilio Aguilar

Director general de Senasa

Fernando Lugo, especialista agrícola del Servicio de Inspección de Sanidad Animal y Vegetal (APHIS), del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), destacó que Honduras es uno de los países de la región que más desarrollado está en puestos y corrales de inspección y lo convierte en ejemplo para lograr el éxito en la contención del gusano barrenador del ganado.

En una acción estratégica para proteger el hato ganadero nacional, en coordinación con el Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (OIRSA), se implementará la inspección con binomios caninos entrenados para la detección temprana del gusano barrenador del ganado.

Esta medida se ejecuta en puntos fronterizos, puestos cuarentenarios y zonas de riesgo, permitiendo una detección más rápida y precisa de animales infestados, gracias al olfato altamente especializado de los caninos.

No obstante, los mismos ganaderos aseguraron que las autoridades no tienen la capacidad logística, entonces “tengo que ver yo como lo medimos, y medicarlos por la propia cuenta de uno", dijo Félix Gonzáles, un ganadero de El Paraíso, en el oriente de Honduras.

El hondureño dijo que esta situación “nos afecta de todas las formas. Como productor porque tenemos que estar a la expectativa con el ganado y como comerciante nos da miedo que avance esta enfermedad y vayan a cerrar los mercados”.

Ganado afectado por gusano barrenador
La mosca del gusano barrenador es azul metálico, un poco más grande que las moscas que usualmente aparecen en las casas. Su picadura es dolorosa. Foto: Emilio Flores

En El Salvador, por su parte, se informó que cerca del 50% del hato ganadero (400,000 cabezas) había sido desparasitado para prevenir la enfermedad.

El coordinador de la Mesa Agropecuaria, Rural e Indígena, Mateo Rendón, puntualizó que la situación en ese país ha ido mejorando, porque se está dejando un kit de emergencia en cada comunidad y ya no inyectan solo ivermectina, sino que vitaminas y también se andan vacunas contra el ántrax, si es necesario”. Aunque el tema, como se dijo, ha sido manejado con mucha opacidad por el régimen de Nayib Bukele, como aseguran fuentes consultadas.

En el resto de naciones de Centroamérica la situación no parece mejorar. Aunque algunos médicos veterinarios piden que se declare una epidemia, aún no hay una respuesta de los gobiernos.

“La idea es cerrar el año con el 80% inyectado. Ahora como la gente ya está más consciente, el trabajo se está facilitando y toda la gente quiere que inyectemos sus animales”

— Mateo Rendón

Coordinador de la Mesa Agropecuaria, Rural e Indígena de El Salvador

Ganado afectado por gusano barrenador

El epidemiólogo hondureño Kenneth Rodríguez comentó que para que se declare la enfermedad como epidemia se necesita un aumento claro y seguido de casos en animales o humanos en varias localidades del país, al punto que no se pueda controlar. “Deben haber casos en gran magnitud o muertes vinculadas directamente a la miasis cutánea", explicó.

Aseguró que lo que estos países necesitan es una alerta sanitaria y acciones intersectoriales e interinstitucionales para poder hacerle frente y detener el avance de la miasis cutánea.

Concepción Zúniga, epidemiólogo del Hospital Escuela ubicado en Tegucigalpa, avizoró que el gusano barrenador en Centroamérica estará controlado en unos 10 años, porque para “eliminarla tendría que ser una iniciativa regional que ya existe... se necesita bastante dinero, porque el impacto en la parte animal como en la parte humana, el costo es bastante alta y estos países no tienen la suficiente capacidad económica".

¿Cómo regresó el gusano?

México declaró que estaba libre de gusano barrenador en 1991. Tres años después, lo hicieron Belice y Guatemala. Honduras y El Salvador fueron en 1996, Nicaragua dijo haber erradicado a la larva en 1999 y Costa Rica en el 2000.

Para ese entonces, la enfermedad se mantuvo en el sur de América. La selva de Panamá y Colombia, conocida como Tapón del Darién, sirvió de barrera para evitar que los casos se expandieran a Centroamérica y llegaran posteriormente a México y Estados Unidos.

De acuerdo con el estudio "Deconstruyendo la erradicación del gusano barrenador del nuevo mundo en América del Norte: análisis retrospectivo y efectos del calentamiento climático", publicado por el Instituto Nacional de Salud (NIH, por sus siglás en inglés), los esfuerzos de erradicación del gusano barrenador comenzaron en Florida en 1957 y en Texas en 1962.

En estos años, las autoridades estadounidenses iniciaron liberando grandes cantidades de moscas estériles irradiadas para que el proceso de reproducción con la hembra no tuviera efecto y, de esta forma, reducir los brotes.

Contexto regional

"Posteriormente (la distribución de moscas) progresó, a través de México durante la década de 1980 hasta el sur de Panamá a fines de la década de 1990", dice el documento.

Para 2017, la liberación de moscas esterilizadas continuaba vigente, pero también comenzaron a detectar la evolución de la mosca hembra, que se sentía atraída por heridas tan pequeñas como las causadas por la alimentación de la garrapata invasora del ganado. Fue así como en julio de 2023, Panamá alertó de la detección de casos no solo en el Darién, sino que a 200 kilómetros de Costa Rica.

En ese entonces, Alexis Sandí Muñoz, jefe del departamento de Epidemiología en el Servicio Nacional de Salud Animal de Costa Rica (Senasa), afirmó que “la parasitosis reingresó en una población altamente susceptible y se ha dispersado con rapidez”.

En Nicaragua, que tiene fronteras terrestres con Costa Rica, el primer caso de gusano barrenador fue en mayo de 2024. Cuatro meses después, el 12 de septiembre de 2024, también se reportó el primer caso en Honduras, mientras que El Salvador fue el 10 de diciembre. A partir de entonces, el gusano barrenador fue expandiéndose.

El 21 de noviembre de 2024 llegó a México, provocando la respuesta inmediata de Estados Unidos que cerró sus fronteras y restringió el acceso de ganado proveniente de este país

Esto también ocasionó que en mayo de 2025 el centro de dispersión de moscas estériles, que estaba instalado en Honduras, fuera cerrado. Lo trasladaron a México y es desde ahí donde se distribuyen actualmente las moscas estériles hacia el resto de la región.

Según expertos, estos esfuerzos parecen “nulos”, ya que los casos de gusano barrenador en la región han aumentado considerablemente en menos de un año. Reportes oficiales indican que solo Nicaragua, Panamá, Costa Rica, Honduras y Guatemala acumulaban casi 100 casos de gusano barrenador en animales, mientras que los registros en humanos rondaban casi los 700, al menos hasta el cierre de julio de 2025.

Ante la emergencia sanitaria, las autoridades de todos los países declararon alerta sanitaria, sin embargo, en algunas naciones las medidas de contención fueron más informativas que preventivas o de erradicación.

Expertos sugirieron declarar emergencia zoosanitaria; estar vigilantes en los casos en humanos, sobre todo porque el patrón de contagios recae en personas mayores con alguna discapacidad o adicción, pero también en bebés.

En Nicaragua, que tiene fronteras terrestres con Costa Rica, el primer caso de gusano barrenador fue en mayo de 2024. Cuatro meses después, el 12 de septiembre de 2024, también se reportó el primer caso en Honduras, mientras que El Salvador fue el 10 de diciembre. A partir de entonces, el gusano barrenador fue expandiéndose.

Ganado afectado por gusano barrenador
En muchos países de Centroamérica son los mismos ganaderos los que curan a los animales cuando tienen heridas, pero también tratan los casos de gusano barrenador ante la poca respuesta de los Estados. Foto: Emilio Flores

El 21 de noviembre de 2024 llegó a México, provocando la respuesta inmediata de Estados Unidos que cerró sus fronteras y restringió el acceso de ganado proveniente de este país. Esto también ocasionó que en mayo de 2025 el centro de dispersión de moscas estériles, que estaba instalado en Honduras, fuera cerrado. Lo trasladaron a México y es desde ahí donde se distribuyen actualmente las moscas estériles hacia el resto de la región.

Según expertos, estos esfuerzos parecen "nulos", ya que los casos de gusano barrenador en la región han aumentado considerablemente en menos de un año. Reportes oficiales indican que solo Nicaragua, Panamá, Costa Rica, Honduras y Guatemala acumulaban casi 100 casos de gusano barrenador en animales, mientras que los registros en humanos rondaban casi los 700, al menos hasta el cierre de julio de 2025.

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Animales Infectados
Guatemala: 2,123 casos

Indican que Guatemala contabiliza 2,123 animales infectados hasta septiembre de 2025.

Honduras: 2,155 casos

Honduras reporta 2,155 animales enfermos según Senasa. Aunque es uno de los países con menos casos en animales, es el primero con más reportes en humanos.

El Salvador: 4,131 casos

El Salvador suma 4,131 casos. El Gobierno informó que cerca del 50% del hato ganadero (400,000 cabezas) había sido desparasitado para prevenir la enfermedad.

Nicaragua: 19,600

Nicaragua superaba los 19,600 casos en animales. El primer caso fue reportado en mayo de 2024.

Costa Rica: 23,675 casos

Costa Rica sumaba 23,675 casos. La parasitosis reingresó en una población altamente susceptible y se ha dispersado con rapidez.

Panamá: 49,500

Panamá contabilizó más de 49,500 animales infectados, siendo el país más afectado de toda la región centroamericana.

Un especial periodístico de El Heraldo, Mala Yerba y La Astilla en el marco del programa Acción Climática, financiado por la SIP y la Unesco

Periodistas

Angelo Ávila

Yony Bustillo

Haydi Carrasco

Edición

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Fotografías

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Diseño y desarrollo web

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Video

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